miércoles, 8 de mayo de 2013



PSYCHE: AL SERVICIO DE LA VIRTUD 

 

EL FAMILIOCENTRISMO: PLANETAS AISLADOS


Uno de los retos más importantes de la psicología moderna es el nuevo replanteamiento de las teorías acerca de la familia. Durante los últimos años se percibe la familia como una isla que en ocasiones confluye con otras, pero que por encima de todo se distancia de las otros. ¿Qué produce dicho distanciamiento? Al parecer el egoísmo, la ambición y el deseo de poder han calado en lo más íntimo de los corazones humanos y esto se ha sembrado profundamente en la familia. Hoy la familia busca una especie de supervivencia imaginaria compitiendo con las otras, desplazando las otros porque “se trata es de sobrevivir” ¡pero! ¿Sobrevivir de qué? ¿De un enemigo imaginario que es el otro? ¿Aquel que se puede quedar con más bienes que yo?, ¿aquel que puede bloquear mis intereses? Estas interrogantes nos permiten adentrarnos en las realidades más características de las familias de hoy las cuales han dejado a un lado la valentía y los valores esenciales.


Es curioso ver un grupo de familias reunidas y escuchar los temas que tratan, en primer lugar se interrogan desde todo punto de vista, dando prioridad a las cosas o bienes que han adquirido, posteriormente el tema de los hijos y la comparación entre ellos y finalmente comentarios de otras familias (Chismes) donde se indaga de manera muy elocuente sobre los errores ajenos.En ocasiones se tiene la sensación de que los hijos son una especie de trofeos que se van mostrando de un lado a otro. 





La familia esta llamada a contribuir a la interacción social de la humanidad, en el seno del hogar se pueden formar los grande seres humanos y también los grandes psicópatas. Los hijos son para enriquecer la vida. 

PS. CRISTO BARRAGÁN
xtobarragan@gmail.com
 PSYCHE: AL SERVICIO DE LA VIRTUD

 

TRANSFORMACIÓN DE LA FAMILIA, ESPERANZA DE LA SOCIEDAD


En la temible incertidumbre de la vida se abre una luz de esperanza que nos invita a vencer el miedo, la comodidad y el vacío existencial que bloquea las más grandes potencialidades de nuestro ser, dicha luz nos indica que es el momento de abrir paso al ser y de autorevizarnos, porque una vida sin auto examen continuo se convierte en una vida automática y sin sentido, que nos hace esclavos de nuestras necesidades y placeres.

Es el momento de que asumamos nuestro protagonismo y descubramos que no se trata de culpar a otros de la desesperanza que estamos viviendo, pero, se trata sí, de asumir con madurez y responsabilidad nuestra vocación humana encaminada más a los valores que a los antivalores.

Se trata también de dar una mirada al centro de nuestros hogares y reconocer que todo parte de allí, de lo que somos y podemos llegar a ser, de lo que proyectamos y enseñamos a nuestros hijos, del tiempo que compartimos con ellos, porque hay un tiempo significativo que no se puede revertir y que es necesario invertir por encima de cualquier otro tiempo.

El mensaje es muy claro, aquellas horas de juego, de fantasías, de compartir y disfrute con nuestros hijos  nos garantizaran una plenitud de vida diferente, que será para ellos motivo de transformación individual y para nosotros de satisfacción existencial.

Tenemos que reconocer que este, es el reclamo interior de gran parte de nuestros niños, niñas y adolescentes, que se ve reflejado en las diversas problemáticas que aquejan nuestras instituciones educativas e inclusive nuestra sociedad. Es hora de romper con la patología intergeneracional y de asumir nuevos roles y patrones de crianza fundamentados en la flexibilidad, el amor y sobretodo en el reconocimiento de que nuestros hijos están llamados no ha repetir modelos sino a transformarlos.

Es hora de despertarnos del sueño de la indiferencia y de adentrarnos en el amanecer de la conciencia individual, aquella que verdaderamente nos permitirá crecer y desarrollarnos plenamente.

De esta manera pasaremos de ser padres e hijos de la incertidumbre, a ser padres e hijos de la esperanza.


Ps. Cristo Antonio Barragán Zambrano

xtobarragán@gmail.com

REALICEMOS EL MATRIMONIO DEL CUERPO Y LA MENTE; DE LA EMOCIÓN Y LA RAZÓN, DEL PENSAR Y EL SENTIR Y DEL SER Y EL ESTAR.

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